vendredi 21 janvier 2011

Aujourd'hui matin


Esta mañana, cuando el bus en el que iba pasaba por Alésia, recordé tres cosas que había olvidado completamente:

1. Cuando era adolescente, me gustaba la poesía. No sé en qué momento dejó de gustarme pero hoy en día prefiero la prosa y dificilmente logro superar los dos primeros versos de una poesía que cae en mis manos por primera vez. Aún así, mis poesías favoritas siguen siendo las mismas de esa época y las recuerdo perfectamente.

2. Mi principal actividad durante el último año del colegio era dormir. Como era aplastantemente aburridor estar ahí, mi cerebro había aprendido a segregar valium para evitarme la angustia de aceptar que en efecto mi presencia era una completa pérdida de tiempo y de dinero. Eso explica que cuando mis ex-compañeras se reúnen y cuentan anécdotas de "nuestros días en once" yo no sepa, en más de la mitad de los casos, de qué estan hablando.

3. Una vez en un cumpleaños de Maria Lu hace siglos, me encontré con un man con el que intercambié mensajes de texto por algún tiempo. Nunca nos citábamos, nunca nos veíamos, escasamente nos saludábamos... pero nos enviábamos textos (¿de donde saqué su número? ¿cómo consiguió el mío? ¿qué decían los textos? misterio sin resolver). Nos saludamos formalmente, como dos personas que no se conocen (y es que, en efecto, no nos conocíamos) y podría jurar que me miró con complicidad por una milésima de segundo. Nos sentamos todos en la sala y hablamos de un tema sin importancia. En eso yo dije algo, cualquier cosa... intenté describir una escena que aparecía en mi mente cargada de detalles, de colores y de música.

Cuando terminé de hablar, no sé qué fué lo que dije pero a todos les dió risa y me dijeron que "qué exagerada". El tipo en cambio me miró a los ojos y en una sola frase se dió el lujo de explicarme algo sobre mí que yo misma ignoraba : "Eso se llama visión cinematográfica. Tener eso es vacanísimo".

No se qué pasó con este personaje, los textos cesaron y jamás volví a saber de él, el punto es que sin conocerme siquiera fué capaz de describir con una exactitud pasmosa cómo funciona mi cabeza. Ahí entendí porqué me es difícil no ser hiperbólica en la descripción de mis pensamientos.
Y si, él tenía razón. Tener vision cinematográfica es vacanísimo y desde que supe que la tengo he intentado buscarla en otras personas. Rara vez tengo éxito.