dimanche 25 juillet 2010

Como el pan y la mantequilla



Han sucedido algunas cosas. Dije adiós al famosísimo couloir vert y la mudanza casi me parte la espalda. Ahora quiero vivir con lo mínimo. Hubo una escena tragicómica en St. Michel, sentada en la puerta de GAP con mi maletica azul al lado sin saber donde dormir. Sólo faltó que alguien me tirara una moneda. 

... ¡LA CITA!... ¡oh! ¡por Dios!... LA CITA con ESE personaje... (se me sale mi risa bobalicona y adolescente mientras escribo esto). 

El viaje más largo de mi vida. Tres dias para llegar a un destino que normalmente no toma ni dos horas y que empezó con "Mademoiselle, votre vol a été annulé... pour un changement ou un remboursement il faut aller à notre bureau, rez-de chaussée, deuxième porte à gauche". Los tres maravillosos días de cama enorme y comida-dormir-tele-estudiar-comida... excelente, lo más parecido a mi rutina en casa. Y ese pequeño y ridículo episodio –en el cual soy reincidente, lo confieso– de "Mademoiselle, j'ai du mal à vous trouver sur l'ordi... ¿Peux-je voir votre réservation?... votre vol n'est pas aujourd'hui mais demain... revenez demain". La novedad es que esta vez fué hacia las 5:30 de la mañana. 

Llegué acá y Normis también. Con todas sus historias y su forma hippie de hacer las cosas. La rumba interminable y los cuatro días de ser las primeras clientes en una panadería que abre a las 5 de la mañana me hacen pensar que el trasnocho tiene la ventaja del croissant recién horneado. Lo maravillosa que se ve la vida cuando pasa por el lente de la camara de Maf. La emoción de saber que gente real ha visto en vivo y en directo a la más encantadora celebridad local. 

Quiero venir aquí por más tiempo.

Y a pesar de mis días de una-tras-otra, ¿por qué solo hasta hoy volví a escribir?. Simple: porque hoy llegas. Y volveremos a ser como el pan y la mantequilla.